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Sobre el Dr. García Ceballos  ver más
El objetivo final de la cirugía estética es el de contribuir al bienestar y la felicidad de la persona que desea ser operada. El cirujano intenta ofrecer el mejor servicio al paciente y obtener el mejor resultado posible. En la fórmula óptima para obtener el mejor resultado las expectativas del paciente conforman un pilar esencial del éxito final.

Algunos pacientes tienen una percepción razonable de su alteración corporal dentro de los estándares estéticos aceptados y de las posibilidades del tratamiento.
Otros sin embargo a pesar de tener una percepción razonable de su problema, desean una modificación que no sería estética ni armoniosa o bien esperan resultados que excedan las posibilidades de la cirugía para su caso en particular.

A veces las expectativas del paciente se extienden más allá de los cambios físicos que se puedan obtener con la cirugía y piensan que problemas personales, familiares o profesionales se resolverán milagrosamente tras la intervención quirúrgica e inclusive pueden fantasear acerca de cambios muy notables en la calidad de vida tras ser intervenidos.

La magnificación de problemas mínimos o inexistentes puede ser causa que incite a una persona a operarse. En algunos casos se presentan pacientes con enfermedades o procesos de salud que pueden influir a la hora de decidir si un paciente es o no apto para una cirugía. La falta de detección de problemas médicos subyacentes o emocionales antes de emprender la operación tales como los descritos anteriormente son un mal aliado para la obtención de un buen resultado.

Afortunadamente, en mi práctica habitual son una minoría los pacientes que acuden con este tipo de condicionamientos , y la gran mayoría de los pacientes atienden a la consulta con un expectativas de resultados razonables y con una buena justificación y entendimiento de lo que significa someterse a un procedimiento tanto de cirugía plástica como de un tratamiento médico.